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Bloody Mary [Ilona]

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Bloody Mary [Ilona]

Mensaje por Melantha T. Petrakis el Dom Ago 14, 2011 8:29 am

La lluvia no parecía querer detenerse y recordé una vez más, que así eran las cosas aquí en esta época del año. Un verano inglés. Un perfecto y lluvioso verano inglés. Suspiré con consternación, y me incorporé de la cama. Como siempre, había hecho un desastre con las sábanas, y me costó bastante poder desenredarmélas de las piernas. No había casi nada de luz en mi habitación pero no la necesitaba, sabía la ubicación de todos los muebles a la perfección. Un suave maullido cerca de mi oreja me anunció que Katana se había despertado también, y demandaba atención. Con un uso de la sincronización gato / otras actividades, le rasqué las orejas, al tiempo que me calzaba las pantuflas y rebuscaba con el pie derecho a la que me faltaba. Bostecé, y tomando mi varita de la mesa de luz, armé la cama con un hechizo hogareño y bastante sencillo.

Alcancé la ropa que ya me había dejado lista la noche anterior, y yendo al baño, me cambié con tranquilidad. Me puse unas botas bucaneras, de ésas que llegan hasta la mitad del muslo, una falda negra, y un corcet ligeramente escotado gris bruma. Trataba de todos los días llevar un atuendo distinto, además de amar la ropa. Acomodé mis rizos rubio oscuros en un sencillo peinado mitad suelto mitad sujeto, que me permitía libertad de movimientos y enmarcaba mi rostro.
Katana seguía atentamente todo con sus azules ojos, que me reclamaban comida en silencio.
Bajé las escaleras de dos en dos, seguida de cerca por el animalito. Con las florituras que mi muñeca ya se sabía de memoria, ordené el bar para que estuviera listo para recibir a los primeros clientes de la mañana.

Me cercioré de tener un stock generoso de las bebidas espirituosas de cada día, y fui a la cocina, donde comencé a hornear un pastel de manzana y otro de calabaza dulce. Rápidamente, el aroma llenó la habitación, y dejé que llenara mis pulmones también. Tomando un poco de leche tibia y un poco de alimento de gato, le preparé el desayuno a Katana. Hora de hacerme el mío, ya que mi estomágo reñía un poco. Tomé la cafetera y la puse sobre una hornalla, al tiempo que cortaba unos pedazos de hogaza de pan listos para tostar. A los pocos minutos estaba todo listo.

-¿Está bueno?-le pregunté a mi gata, acariciando su espinazo en un sólo movimiento. Un constante ronroneo me dijo que sí, que estaba feliz con su comida. Amaba a esta gata, era mi única compañía. Y la verdad, no necesitaba más. Ya demasiada gente trataba conmigo día a día.

Unos golpes en la puerta me anunciaron que algún ansioso no podía esperar media hora más a que abriera el pub para entrar y beber algo. No claro, ellos tienen siempre la razón. Suspiré, y dejé mi taza de café a medio tomar sobre la encimera, y caminé hacia el interior del bar, dispuesta a decirle que esperara esa media hora. Que no se iba a morir de hipotermia.

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Re: Bloody Mary [Ilona]

Mensaje por Ilona Balanescu el Dom Ago 14, 2011 8:54 am

Tratar de sobrevivir en el clima tan tempestuoso de Londres era como echar un gato al agua, por lo menos para mi. Vivir en Bucarest toda mi vida y luego un tiempo en Targoviste me había acostumbrado a los días soleados con ligeras nubes, un ambiente cálido, mientras que en Londres y sus alrededores todo era frío y lluvia constante. Tuve que gastar una cantidad alarmante de dinero en ropa abrigadora puesto que en Rumania no la usaba muy a menudo sino hasta que entraba el otoño.
Ese día era descanso para mi, no tendría que lidiar con alumnos durante un buen rato y tampoco con Umbra. Jude no me había mandado una lechuza para avisarme una reunión y él sabía que si no me avisaban con tiempo, entonces era muy posible que me enojara. Así que, ya conociéndome, evitaba a toda costa hacerme enojar.
Me desperté a eso de las nueve, dos horas después de mi hora habitual y me quedé contemplando por la venta la lluvia caer en el bosque mientras sujetaba una taza de café humeante. Para esto ya me había vestido con mi típico vestido largo negro con cuello abierto y pecho en v, las botas negras de tacón y la túnica de tela negra con sujetadores para los dedos medios. Me había sujeto el cabello con un chongo alto, sencillo, que se sostenía con un prendedor de plata con obsidiana incrustada en los múltiples asteriscos y remolinos que lo adornaban. Era cierto que me gustaba la ropa oscura pero siempre le ponía un toque femenino por mu lúgubre que luciera a veces.
Una mano tocó a mi puerta, era un alumno que, temeroso, preguntaba si iba a salir hoy. Honestamente no lo tenía pensado, deseaba quedarme en mi cuarto a leer cualquier cosa, odiaba mojarme y estaba segura que la lluvia no cesaría en un buen rato; sin embargo, las clases "extra" que algunos alumnos me pedían eran un impedimento para mi día de descanso y no podía decirles que no porque, vamos, es mi deber enseñarles. Di un largo suspiro y miré de reojo al estudiante.
- Aunque sabemos que eso no te incumbe tendré que decirte que no daré clases extra hoy. Con eso te basta. Ahora vete.- el niño, tembloroso, se alejó para cerrar la puerta detrás de sí. Era obvio que si alguien me veía paseando por los pasillos o en el gran comedor compartiendo la comida con los demás profesores, seguramente acabarían acudiendo a mi para sesiones de claes y no pretendía dar ninguna por muy preferente que el alumno fuera.
Dejé la taza en mi escritorio con aire cansino, tomé el paraguas que colgaba del perchero junto con mi gabardina de lana negra que también agarré y me puse. Llevaba la cartera y la varita, al igual que un buen libro en una de las bolsas internas y entonces salí de Hogwarts.
Las gotas de agua caían en la tela del paraguas con un sonido fuerte mientras que las botas me regalaban sonidos distintos con cada pedazo de camino que pisaba. Caminé pensando en casi nada. Hasta que llegué a Hogsmeade. Consideré pasarme a varios lugares para guarecerme de la lluvia, sin embargo, el único lugar donde me encontraba a gusto era en Las Tres Escobas, cuya propietaria me conocía lo suficiente como para saber qué bebida servirme sin decirle. Era una media hora antes del tiempo de apertura, sin embargo, la maltida lluvia hacía que me pusiera de mal humor. Tenía la parte baja de la falta empapada por el agua, cosa que no sentía gracias a las botas pero aún así me incomodaba.
Toqué a la puerta con la esperanza de que me dejaran pasar. Varias personas que apenas abrían sus negocios me miraron extrañados. Yo simplemente me mantuve tan propia como siempre.


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Re: Bloody Mary [Ilona]

Mensaje por Melantha T. Petrakis el Dom Ago 14, 2011 9:20 am

Preparándome mentalmente para soportar cualquier clase de ruegos, llantos, y pedidos apremiantes por entrar y un tazón de hidromiel tibia, tomé el pomo de la puerta, y lo giré, poniendo mi mejor cara de póker.

-Lo siento, pero abr...-posé mi mirada sobre la persona que tocó mi puerta y me callé, tomando una pose adusta-Ah, tú. Pasa, pero cierra la puerta con traba una vez que entres. Me queda media hora de descanso hasta que esto sea un completo desmadre-dije y la dejé pasar, corriéndome a un lado, y yendo hacia la barra. Noté las miradas de los otros tenderos posados sobre ella, pero haciendo uso de mi galantería profesional, les dediqué a todos una impecable sonrisa, un movimiento afable de mi mano, y regresé al interior.

Katana salió de la cocina balanceando la cola, y relamíendose los bigotes. Miró a la recién llegada y con una mirada gatuna de reconocimiento, pasó por entre sus piernas despacio, y de un ágil salto se subió a la barra, sentándose como si fuera un florero en la otra punta.

La miré divertida, mientras tomaba un par de botellas de las estanterías, y el mezclador de metal.

-Así que ¿a qué debo el honor de que la gran Madame Balanescu me visite a deshora?-pregunté sin mirarla, al tiempo que echaba varias trocitos de hielo dentro del mezclador.

La conocía y muy bien. Era miembro de Umbra, y profesora de Hogwarts. Una de las mujeres más interesantes que conocí en mi vida. La elegancia, la maldad y la inteligencia destilaban de ella con cada mirada que posaba sobre las cosas, con ésos ojos tan hipnóticos. Nada era superior a ella, e incluso cuando la vi en el vano de mi puerta, y la miré directo, noté un cosquilleo en la parte de atrás de la nuca. Era demasiado poderosa.

Con seis medidas de tequila, y 3 de licor demi sec, y cantidad a gusto de limón ya dentro del mezclador, lo tomé por los exremos y comencé a sacudirlo con fuerza por unos minutos. No me gustaba hacer mis tragos con magia, no al menos mientras podía, cuando el local se desbordaba, ahí si usaba magia, ya que no contaba con otro personal que yo y mi alma. Bueno, y Katana, que su poder de lucir adorable elevado a su máxima expresión, me conseguía varias propinas por parte de las niñas de Hogwarts, por cuyas mesas se pasaba inteligentemente, mitad ronroneando mitad frotando piernas. Esa gata tenía la misma mente de negocios que yo, estaba segura.

Deposité el mezclador que ya transpiraba por el hielo, y tomando una copa de superficie plana, humedecí su borde con agua, y lo metí dentro de un bols lleno de azúcar que tenía especial para estos fines. Cuando la saqué, el borde quedó con un efecto medio brillante, medio nevado. Vertí el preparado en su interior, y le puse una sombrillita delicada de color negro. Una vez listo, se lo entregué, poniéndolo en la barra.

-Algo te debe estar pasando, sino no vendrías-comenté apoyándome contra la pared justo enfrente de ella, aún detrás de la barra y cruzando mis brazos.
Era tan buena escuchando, tanto a brujos comunes, como a los Umbra, y a los Camimantes, que muy pronto, debería de colgar un diploma al lado de los licores, anunciando que iba a cobrar la consulta prontamente.



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Re: Bloody Mary [Ilona]

Mensaje por Ilona Balanescu el Dom Ago 14, 2011 9:53 am

Estaba muy bien informada de la rudeza de Melanhta, la propietaria de las Tres Escobas. Sabía que varios miembros de Umbra la habían incitado a unirse, sin embargo, con diplomacia o con una patada en el trasero, había negado las invitaciones. No la culpaba, estar tras un ideal implicaba tanto ventajas como desventajas, comenzando por que a nosotros nos cazaba el ministerio y los mismbros de The Path. Otra desventaja era la cuestión de estar atado a ciertas reglas que no se podían romper aunque uno estuviera en desacuerdo con ellas. Pero ideales son ideales, a cada quien le conviene de cierta manera y estar fuera de ello era una de las cosas más inteligentes que un brujo podía hacer. Por mi parte, si apoyaba a Umbra era por la simple razón de obtener conocimiento y poder a costa de un poco de mi seguridad. Después de todo, muchos estaban concientes que si yo estaba dentro de algo era porque sabía sus riesgos, cosa que nunca me había preocupado puesto que siempre tengo una carta bajo la manga para jugar. Se cuidarme sola, actuar, manipular. Nunca me sería lo suficientemente difícil salirme con la mía si así lo requería.
Reí en mis adentros con su expresión. Sacudí el paraguas antes de entrar y lo cerré para dejarlo recargado sobre la pared. Con una mano empujé la puerta y puse el cerrojo. No se veía nadie afuera con intenciones de querer entrar. Me quité la gabardina que tenía muchas gotas de agua en la lana y la dejé en el perchero. Ya sin tanto estorbo me sentí más libre. Saqué la varita y apunté hacia la parte de mi falda que se había empapado, con un movimiento exacto hice que de su punta saliera un hilo de vapor caliente que secó casi de inmediato mi falda.
Caminé detrás de Melantha mientras sentía las miradas de los tenderos posarse sobre mi. No se qué les evoqué en realidad pero el puro sentimiento hizo que se me curvara un lado de la boca. Me froté las manos tratando de calentarlas mientras la varita se movía de una a la otra. Melantha lanzó una pregunta cuya respuesta no podría ser más que justa ya que me había dejado entrar más temprano de lo usual.

- Sucede que hoy no me tocaba dar clases, me cansa la Legeremancia y la Oclumancia y más si los alumnos no se esfuerzan por hacerlo bien. Es... un tanto cuanto normal que algunos me pidan ayuda porque sus notas son bastante bajas conmigo y honestamente no quiero desperdiciar mi tiempo libre con niños llorones que ruegan por una calificación más alta de la que se merecen, eso es todo.- me senté en un banco de la barra y posé ambos brazos en ella. Esperé a que preparara mi bebida mientras escuchaba la lluvia golpear contra el vidrio de las ventanas.
Si me pasaban muchas cosas, debía admitirlo, en primer lugar, tenía la incertidumbre de saber por qué había denegado la entrada a Umbra. Tal vez con un poco de astucia yo lograría lo que los demás habían fallado.
- Sí, tienes razón, me tienen... algo inquieta ciertas cosas. Es obvio que la primera razón está más que puesta sobre la mesa y sin embargo hay otra cosa.- mis dedos delgados, blancos y de uñas largas, limpias y pulcras, se entrelazaron. Gustaba de poner una posición de curiosidad, eso no me garantizaba la respuesta, sin embargo, no sonaría como un reproche, sería más bien, como la niña que desea saber un chisme. - Estoy bastante intrigada en saber por qué te negaste a unirte con nosotros.- dije con la mirada serena, templada - Sabes que los asuntos con los pretendientes a entrar no son un secreto para mi, me enteré hace poco. No pretendo entrar en tu... intimidad, Melantha, pero hay muchos magos que entraron en esto, incluída yo, por las razones que gustes y mandes, pero entramos. Ser Suiza es una jugada bien hecha, te felicito, una bruja lista mira por su seguridad, sin embargo, no te movieron las ofertas de poder que te hicieron mis... compañeros, eso habla bien de ti. Pero esas son suposiciones mías, yo quiero saber el por qué.- dije con una sonrisa casi cálida mientras tomaba la margarita y me la llevaba a la boca.


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Re: Bloody Mary [Ilona]

Mensaje por Melantha T. Petrakis el Lun Ago 15, 2011 6:03 am

Sonreí de lado, mientras escuchaba sus palabras. Su voz tenía una cadencia casi poética, como el ronroneo de un felino a gusto. Pero como tal, sabía que Ilona Balanescu no tenía miedo en mostrar sus garras. Realmente, encarnaba en ella misma la figura del perfecto miembro de Umbra. Yo conocía a varios, y siendo sincera, ella la única que jamás me despertó sospechas. No es que los otros fueran con pancartas diciendo que eran Nocturnos, pero algo los hacía muy obvios. Algo que ojos entrenados como los míos podía ver a la perfección. Como si de atravesar el glamour de las hadas y ver sus verdaderas formas se tratara. Pero, ¿Ilona?. Bueno, ella era un tema aparte. Ella era un enigma, y jamás podías llegar a conocerla lo suficiente. Algo me decía que ella te leía como un libro abierto antes que tú siqueira posaras los ojos por segunda vez en ella.

-Nunca entenderé como alguien como tú, se hace profesora. Es claro que no te gustan los niños, y mucho menos verlos llorar-me encogí de hombros-Si no supiera que estás tratando de recoger las mentes maás brillantes de Hogwarts para ofrecerles ser de Umbra, diría que tienes síndrome de Mártir-comenté sonriendo.

Suspiré ante sus siguientes palabras, y automáticamente, tomé un vaso y una botella de Vodka con sabor a anís. Me serví una medida, y lo bebí de un sólo saque.

-Ese tipo de preguntas me hacen considerar seriamente el convertirme en alcohólica-bromeé y la miré a los ojos con una mirada ya sin atisbo de jocosidad alguna-No sólo ustedes me han ofrecido a sus filas, sino los Caminantes también, pero eso lo debes saber, estoy segura. Ilona, ¿sabes por qué lo hago? Porque puedo. Porque puedo probar que esto-abarqué con un gesto de mis brazos la totalidad de mi local-es más fuerte que todos ustedes. No me uno a ninguno de ustedes, ni Nocturnos ni The Path porque no me sirven para nada-me incliné sobre mis codos en la superficie de la barra y la miré a los ojos bien de cerca-Y porque no creo en nadie ni en nada. Y además, sinceramente, he visto demasiadas cosas como para aliarme a ninguno. La neutralidad puede ser una opción extraña lo sé, pero es la mejor para mí. Sé que soy la única que así lo cree, pero estoy dispuesta a pensar que Las Tres Escobas es el refugio para aquellos que quieren estar tranquilos por unos momentos.Mi casa, mis reglas. -me incorporé y dibujeé mi mejor sonrisa, la de la perfecta bartender.

-Ahora, ¿quieres probar mi nueva receta de Daikiri de mora? Sé que es temprano, pero para gente como nosotras-le guiñé un ojo-nunca es tarde o temprano para beber-ahora yo era toda afabilidad.

Demostrándole asi, tanto a ella como a mi misma que claramente, podía hacer buenas migas con una mujer que era casi la esencia del mal, y luego vender cerveza de manteca a los niños de segundo año, o servir pastel de manzana a un caminante. Así demostraba que ser Suiza, es lo mejor que me pudo haber pasado.

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Re: Bloody Mary [Ilona]

Mensaje por Ilona Balanescu el Vie Ago 19, 2011 8:35 am

Melantha había dado en el punto. Era cierto que no me gustaban los niños, en ninguna de sus edades. Cuando eran bebés me daban asco, simplemente su cuerpo cubierto por placenta y con ese color violáceo me hace verlos como engendros infernales, eso sin nombrar el dolor insoportable que debían sufrir las madres al parirlos, algo a lo que estaba claramente indispuesta a pasar en mi. Cuando eran infantes se convertían en demonios insoportables, llenos de fluidos grotescos y asquerosos, con sus chillidos que perforaban los tímpanos de la persona más fuerte y sus malditas caras a prueba de desplantes. De niños querían saberlo todo, se convertían en una pregunta constante: ¿por qué? Todo se basaba en esas dos palabras y a mi me lograrían sacar de quicio a la primera. La etapa de la adolescencia era, a mi parecer, la más nefasta de todas, con sus cotilleos, apego al otro sexo, en fin. Estaba claro que mi vocación como profesora no iba por el amor a los niños, sino por otra cosa. Una de ellas era el reclutamiento para Umbra, eso era más que obvio. Pero la otra se basaba en un principio muy ponzoñoso si así lo quería ver la gente. Ver el miedo en sus rostros, ese reflejo de la vulnerabilidad ante mi era como tener el poder sobre sus mentes. Mal o no me gustaba verlos sufrir por mi causa. Sonreí ampliamente. Mi respuesta no le sería grata.
- Sí, en parte tienes razón. Odio a los niños y lo que me mantiene en Hogwarts es mi deber con Umbra, eso es lógico para los que me conocen.- comencé - Sin embargo, mi influencia sobre ellos es otra. Muchos me temen, Melantha, esa es la verdad. Me respetan porque me tienen miedo, no desean hacerme enfurecer porque no soy precisamente una mujer que explota, sino que busca la manera de hacerlos sufrir desde dentro, los llego a conocer al grado de saber cuáles son sus mayores miedos, sus temores más profundos, sus secretos. Con un adulto no es lo mismo, con ellos tengo... bueno, que jugar un poco más con su mente y la mía. Con los niños simplemente me divierto.- me encogí de hombros. Aunque sí, era una idea bastante grotesca, a mi me gustaba.

Los ideales, la fortaleza que Melantha transpiraba al defender su posición como neutral me hacían enchinar la piel. Fácilmente podría admitir que es de las pocas mujeres jóvenes que respeto por su decisión y cabeza para pensar las cosas a conveniencia. Muchos se unían a The Path por sentirse nobles con una causa que defendía la seguridad de la comunidad mágica. Patrañas diría yo, para mi la nobleza es el sinónimo bonito de "egocentrismo", pues el que se hace el héroe termina siendo alabado por medio mundo. Por otro lado, los que estaban con Umbra se sentían malos, como si fuera una nueva maldita moda. Aunque, claro, como todo, estaban los que en realidad se sentían identificados con la idea. Yo, por mi parte, estaba en Umbra porque estaba harta de toda esa imagen de niña bonita que mi hermana tenía. Lo oscuro, lo oculto, todo eso me llamaba y qué mejor lugar para recavar ese conocimiento que con los que lo saben.
- Brindo por tu buena elección. Estar en un lugar medio, aunque tiene sus consecuencias, es una elección muy sabia.- le di un sorbo a mi bebida y la deposité en la barra terminado el trago.

Si bien me encantaban las bebidas que Melantha preparaba, a veces prefería tomarme las cosas con calma. No deseaba llegar a Hogwarts ebria al final del día para amanecer con una jaqueca que dejara salir al maldito dragón que llevaba por dentro.
- Es tentador... bastante, aunque creo que esta vez tendré que declinar. Iré nivelando las cosas, preferiría un café bien cargado... y ya después el daikiri.- comenté dándole un último trago a mi bebida.



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